Aprender una coreografía a dos es distinto de aprender solo: hay dos personas que coordinar, y eso pide paciencia. Una rutina ligera, repetida con regularidad, suele funcionar mejor que pocas sesiones largas.
Fijad un horario y un espacio
Elegid un momento en el que los dos estéis descansados y un espacio donde podáis moveros con libertad. Apartad muebles y alfombras sueltas. Un calzado que resbale poco ayuda a mantener la seguridad.
Dividid en partes pequeñas
En lugar de intentar bailar la canción entera, trabajad una secuencia cada vez. Cuando una parte os resulte cómoda, unidla a la anterior. Así los avances se notan pronto y la motivación se mantiene.
Primero sin música, después con ella
Repetid los pasos despacio, contando en voz alta, y solo después poned la música. Si el ritmo os parece demasiado rápido, reducid la velocidad hasta sentiros seguros y subidla poco a poco.
Cuidad la conexión
La postura, el apoyo de las manos y el contacto visual cuentan tanto como los pasos. Reservad unos minutos para bailar solo con la postura y el abrazo, sin preocuparos por la secuencia.
Equivocarse es normal
Cambiar de pie o perder el tiempo les pasa a todos. Reíros del error y continuar forma parte del entrenamiento y ayuda a bailar con naturalidad el día de la boda. Terminad cada sesión con algo positivo, repitiendo el fragmento que más os gustó.
Si necesitáis ayuda
Si algún paso no sale, conviene repasar las explicaciones con calma o pedir orientación. Pequeños ajustes de postura resuelven muchas dificultades.
